martes, 27 de septiembre de 2016

El último Fokker F-27 de la Fuerza Aérea hizo su vuelo de despedida

El Fokker F-27 TC-79 de la Fuerza Aérea Argentina hizo su último vuelo

Homenajearon a la aeronave que participó operaciones en Malvinas, realizó tareas de salvamento y misiones humanitarias.

La Fuerza Aérea organizó un periplo de despedida del F-27 recorriendo casi 11 mil kilómetros uniendo 19 ciudades del país.

El Fokker F-27 Friendship matriculado TC79 llegó al país en 1969 y desde 1972 comenzó a volar como parte de la flota de LADE, uniendo destinos del sur argentino adonde no llegan habitualmente las rutas de aerolíneas comerciales.

El raid histórico del Fokker F-27 Friendship perteneciente a la II Brigada Aérea de Paraná, antes de ser desprogramada que abarcó la Patagonia Argentina, uniendo ciudades y pueblos que conforman la región.

El avión visitó 19 ciudades, llegando en su punto más austral al aeropuerto de Ushuaia, y en su recorrido, aterrizó en otras localidades de importancia, como Río Gallegos o Bariloche; todo ello, sin dejar de lado a aquellas que se encuentran más aisladas geográficamente, como Gobernador Gregores o San Antonio Oeste, recorriendo en total más de 10.800 kilómetros.

El Fokker F-27 TC79en la II Brigada Aérea de Paraná
El itinerario completo del vuelo de despedida del Fokker comprendió las ciudades de Paraná, Palomar, Mar del Plata, Bahía Blanca, Trelew, Comodoro Rivadavia, Puerto Madryn, San Antonio Oeste, Gobernador Gregores, Puerto Deseado, San Julián, Santa Cruz, Río Gallegos, Río Grande, Ushuaia, El Calafate, Esquel, Bariloche y Neuquén.

El sistema Fokker posee un rico historial uniendo el sur argentino al servicio de LADE (Líneas Aéreas del Estado) para cubrir los diversos destinos del sur de Argentina, a través de rutas aéreas por las que transporta a una gran cantidad de pasajeros, en muchos casos, pobladores de la zona que por trabajo o tratamientos médicos deben trasladarse de una ciudad a otra de la Patagonia.


Asimismo, los Fokker han sabido ganarse el reconocimiento de los integrantes de la fuerza, por las aptitudes demostradas para misiones de transporte y apoyo, vuelos logísticos, operaciones de lanzamiento de paracaidistas, vuelos de asistencia humanitaria y operaciones de apoyo a fuerzas de paz, desde su incorporación en el año 1968.

Reseña histórica

Fokker, que había fabricado excelentes transportes en el período de entreguerras, se dedicó durante algún tiempo después de la 2a Guerra Mundial a diseñar un aparato de transporte de alcance medio como sustituto del Douglas DC-3. El diseño de 1950 era un avión con capacidad para 32 pasajeros equipado con dos motores turbohélices Rolls-Royce Dart. Designado como proyecto P.275, en 1952 se le modificó y alargó ligeramente el fuselaje para instalarle una sección circular presurizada. En ese mismo año, el gobierno neerlandés decidió respaldar el proyecto y comenzó el desarrollo y construcción de prototipos.

El modelo fue designado finalmente Fokker F.27 y el primero de los dos prototipos, (matriculado PH-NIV), voló por primera vez el 24 de noviembre de 1955, propulsado por dos turbohélices Dart 507. De configuración monoplana de ala alta, el F.27 tenía tren triciclo retráctil y fuselaje presurizado con capacidad para transportar hasta 28 pasajeros. El segundo prototipo, y los primeros aparatos de producción era 0,9 m más largos, mejorando el comportamiento del primer avión y dando espacio para más pasajeros. Estos aviones utilizaban motores Dart Mk 511 más potentes y tenían una capacidad de 32 plazas; este aparato realizó su primer vuelo el 31 de enero de 1957.


Entre las pruebas de ambos prototipos, Fokker llegó a un acuerdo con Fairchild Engine and Aircraft Corporation para fabricar el F.27 en EE UU, donde sería conocido como Fairchild Hiller FH-227 .

En una aeronave de este mismo tipo protagonizó el accidente de los jugadores uruguayos de rugby, en los Andes, en 1972, Vuelo Fuerza Aérea Uruguaya 571. También fue uno de este tipo el que protagonizó el accidente de los jugadores de Alianza Lima en el Océano Pacífico en 1987, en la Tragedia aérea del Club Alianza Lima.

El Fokker F-27 en la Fuerza Aérea Argentina

El F-27 es un avión turbohélice de 23 metros de largo y 29 metros de envergadura, con capacidad de hasta 44 pasajeros y 5.000 kilos de carga, alcanzando una velocidad de 450 kilómetros por hora. Las aeronaves fueron adquiridas en la década del ’60 en la Fuerza Aérea Argentina, y cubrieron la ruta aérea entre el continente y las Islas Malvinas antes de la guerra de 1982, trasladando a los isleños.


Al promediar la década de los 60´ la Fuerza Aérea Argentina decidió incorporar nuevas aeronaves de transporte. Luego de un cuidadoso estudio fue seleccionado el F-27 Friendship, el primero de los cuales arribó a la Argentina el 9 de agosto de 1968.

Con casi 50 años de servicio, la Fuerza Aérea despide al Fokker F-27, con 150 mil horas de vuelo, que incluyeron operaciones durante la guerra de las Islas Malvinas.

Este avión, de fabricación holandesa, ha realizado en Argentina tareas de lanzamiento de paracaidistas y de carga, como así también búsqueda y salvamento, transporte y misiones humanitarias.


El sistema aéreo Fokker ha unido históricamente al sur argentino a través del servicio de Líneas Aéreas del Estado (LADE). Ha transportado una gran cantidad de pasajeros, en muchos casos, pobladores de la zona que por trabajo o tratamientos médicos debían trasladarse de una ciudad patagónica a otra.

Durante el conflicto bélico con Gran Bretaña realizó más de 300 misiones, entre el traslado de tropas, insumos y armamento.


 ‘En 1993, en Río Gallegos, aterrizamos sin la rueda de nariz. Otra vez, acá en Ushuaia, bajamos con 40 pasajeros y un solo motor’, rememoró un operario de LADE mientras extendía sus brazos como las alas de la máquina.

El piloto Carlos Pérez, de vasta trayectoria en Tierra del Fuego, recordó que como Ushuaia no tuvo pista asfaltada hasta mediados de los años 70, el F-27 aterrizaba sobre ripio y en una extensión de 1000 metros. ‘La gente lo tiene presente porque iba donde otros no llegaban’, concluyó Pérez.


El poblador patagónico ‘respeta y quiere’ tanto a la línea aérea como a esta aeronave porque ‘sabe lo que ambos han hecho para mejorarle la vida en sitios tan distantes e incomunicados’, afirmó Carbonell.

Fokker F-27 TC79 en la BAM de Río Gallegos
La nave parecía sentir el afecto de una región completa mientras apuntaba, firme, rumbo a las montañas que lo vieron marcharse por última vez.

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