martes, 11 de febrero de 2014

La Fábrica Argentina de Aviones con problemas financieros


La Fábrica Argentina de Aviones con problemas financieros

La devaluación paralizó el proyecto de construir 40 aviones IA-63 Pampa III para la Fuerza Aérea Argentina.

La Fábrica Argentina de Aviones Brigadier San Martín (FAdeA) tenía planificado poner en vuelo el primer aparato de esa serie en marzo o abril de 2014.

Los interrogantes financieros derivados del costo del dinero y el arrastre de deudas impagas (en divisas) contraídas durante la gestión del expresidente de la firma estatal, Raúl Argañaraz, retrasaron el programa estrella, sólo se podría completar con suerte el E-823 en ésa fecha.

La Fábrica Argentina de Aviones (Fadea), uno de los logros que exhibe el Gobierno en materia de industria militar, se encuentra virtualmente paralizada por deudas de cientos de millones de dólares. Las quejas llegan del extranjero y generaron gestiones de embajadas europeas.

La fábrica llegó a 2014 sin entregar ninguno de los 40 aviones Pampa que el Gobierno anunció el 8 de septiembre de 2011. Las aeronaves que estaban listas para ser otorgadas a fines de 2013 no pudieron ser ensambladas a causa de las deudas que la fábrica tiene con más de una docena de proveedores.

Lo mismo sucede con la compra de aviones de entrenamiento Grob 120-TP. Fadea compró diez y pagó cuatro. La fábrica alemana Grob Aircraft no entregó los otros seis por falta de pago. La operación fue por unos 20 millones de euros. Fadea también se dedica al mantenimiento de los aviones de la Fuerza Aérea, pero ya no tienen repuestos por las deudas con los proveedores. “El escándalo de la campaña antártica es un botón comparado con esto”, reconoció  un ex funcionario del Ministerio de Defensa.

En 2009 el Senado aprobó y convirtió en ley la estatización de la fábrica de aviones de Córdoba, que había sido privatizada en la década de los 90 y concedida a la firma norteamericana Lockheed Martin. Al tratarse de una sociedad anónima con capital estatal, Fadea puede realizar contrataciones directas y licitaciones. Es por eso que el Ministerio de Defensa, durante la gestión de Arturo Puricelli, dejó que Fadea encarara una serie de contrataciones que derivaron en un pasivo millonario.

Al rojo vivo

A la estadounidense Honeywell, que se encarga de hacer las turbinas del Pampa, se le deben 5 millones de dólares. Otros 11 millones a IAI, una de las principales empresas aeronáuticas de Israel. Con Elbit hay una deuda de 15 millones; esta firma israelí se dedica a realizar la aviónica del Pampa.
Derco, empresa de Estados Unidos a cargo de la aviónica del Hércules, reclama la módica suma de 500 mil millones de dólares. La francesa Turbomeca, que fabrica los motores del Pucará, pide otros 5 millones de dólares. Y la alemana Grob 13 millones.

La firma italiana Martin Baker, dedicada a los asientos eyectables de los Pampa, no sólo reclama 600   antes de Navidad.
Grob 120-TP.
mil dólares, también movilizó al embajador de Italia en Buenos Aires para que exija a la cartera de Defensa de Argentina que dé explicaciones sobre la presunta compra de asientos a Rusia, pese al convenio de la empresa italiana con Fadea. Una auditoría interna realizada a pedido del Ministerio de Defensa habría detectado un presunto desvío de fondos de poco más de 300 millones de pesos. Todas las miradas se posan sobre Raúl Argañaraz, que fue desplazado de su cargo de presidente de Fadea
El actual ministro argentino de Defensa, Agustín Rossi, reconoció la existencia de deudas pero restó trascendencia al escándalo. “Estamos bien, lo vamos a resolver. Acá lo fundamental es que Fadea tiene buenos proyectos como el Pampa III. Lo que pasó no es para tanto”.

El Pampa III exhibido se trataba de un ejemplar de exposición que luego se desarmó y volvió a la línea de producción donde sería reensamblado para cumplir con la primera entrega.

El desarrollo y producción en serie de 40 máquinas del sistema de armas IA 63 Pampa III se concibió como el producto locomotora y de proyección de la firma en el mercado internacional con una primera etapa regional.

Es un avión evolucionado del Pampa II, monomotor, subsónico, biplaza en tándem, de ala alta, destinado al entrenamiento avanzado de pilotos de combate con capacidad de ataque ligero. El sistema ofrece -según la web oficial- una integración con simulador de vuelo, soporte logístico integrado, armamento y sensores asociados.

La agenda de producción preveía contar con un aparato a partir del primer cuatrimestre y luego a razón de uno o dos por mes hasta completar los 40 a fin de 2015. Los anuncios extraídos del masterplan productivo se efectuaron el 10 de octubre de 2013, en la ceremonia del 86ª aniversario de la creación de la compañía estatal.

El nuevo Pampa -al igual que la vieja versión-, tiene casi todos sus componentes importados. Las partes críticas de la aeronave, tren de aterrizaje, motor, instrumental de cabina, sensores, ni qué hablar si se piensa en el sistema de armas, deben ser provistos por firmas extranjeras y pagados en dólares.

FAdeA nunca reveló cuánto cuesta el nuevo avión, la única referencia de valor data de la época privada cuando la conducía Lockheed Martin, oscilaba entre 8 y 9 millones de dólares.

La política doméstica teñida de la cuestión Malvinas entró al proyecto Pampa y demandó reemplazar a los proveedores con olor a OTAN. Más allá de cuestiones estratégicas la remoción contribuyó a la demora del programa y hubo que adecuar diseños y la cadena logística. Desplazaron a Martin Baker, de origen británico, pero que ensambla en Italia, fabricante de los asientos eyectables, y se hizo un convenio con la empresa rusa Zvedza que sólo vendió dos asientos modelo K-36 para maquetas del Pampa III destinadas a exposición estática, uno se colocó en el mentado E-823. Según a quién se pregunte, el contrato con los rusos "es sólo un convenio con promesa de pago" o "no se pagó aún lo acordado por ocho asientos".

Contingente

El presupuesto de Defensa para 2014 en mantenimiento y producción es de $ 983.067.979. en gran parte se destina al funcionamiento de las actividades de FAdeA que dispone de $ 530.281.533 para producción aérea y se asignarían entre otros al proyecto Pampa III. Al cambio oficial son poco más de 66 millones de dólares, pero hay cuentas impagas que tironean de la manta.

Expertos en salidera verbal los administradores kirchneristas denominan "obligaciones contingentes" a cuantiosas deudas con proveedores, todas en moneda extranjera, entre ellas, unos 15 millones de dólares a la israelí Elbit Systems, que es la encargada de la modernización del cockpit del nuevo Pampa III; 4 millones a Honeywell, proveedor de la turbina para ese avión; 11 millones al conglomerado israelí IAI, por un contrato de modificación del Pucará; 12 millones a la francesa Turbomeca, unos u$s 500 mil a la estadounidense Derco, proveedor de repuestos para Hércules C-130 y 11 millones de euros a la firma alemana Grob Aircraft por la adquisición de aviones de entrenamiento.

A principios de noviembre de 2013, antes de desatarse la crisis devaluatoria, se amplió la partida de producción para la defensa por decreto Nº 1757/ 2013, un salvavidas de 90 millones de pesos que ya expiró.

Fuentes : perfil.com –ambito.com

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